
Santander ha sido testigo de un fenómeno cultural poco común en los últimos veinte años. Fundado en un tiempo donde las grandes cadenas de cine ya comenzaban a monopolizar el entretenimiento audiovisual, el Cine Groucho se configuró como un lugar de resistencia, dando cabida a filmes que de otra manera nunca habrían llegado a las salas de Santander. A día de hoy, mientras las grandes cadenas y el auge del streaming parecen haber arrinconado al cine de autor, el Cine Groucho sigue resistiendo con firmeza.
Esta longeva apuesta por el cine de calidad queda inmortalizada en el libro Cine Groucho. Veinte años de cine de autor en Santander (2004-2024). En él, no solo se ofrece una crónica de las tribulaciones y éxitos de este proyecto, sino también un análisis profundo del sector de la exhibición cinematográfica en las dos últimas décadas.
Por medio de este relato de autoficción, José Pinar Fernández, autor y gestor del cine, nos adentra en la complejidad de mantener viva la llama del cine de calidad en un mercado cada vez más globalizado y saturado de propuestas comerciales.

Un homenaje a los cineastas y al arte cinematográfico
El Cine Groucho no solo ha sido un lugar de resistencia cultural, sino también un espacio de homenaje a los grandes cineastas contemporáneos. A lo largo de sus 20 años, ha proyectado películas de autores que son pilares del cine de autor, desde directores consagrados hasta talentos emergentes. El libro no solo repasa la historia del cine, sino que también hace un recorrido por los grandes nombres que han encontrado un hogar en las pantallas del Cine Groucho, tales como Cesc Gay, Sorogoyen, Jonas Trueba, Isaki Lacuesta, Jaime Rosales o Fernando Franco, entre otros.
El legado cultural de un espacio icónico

Mantener vivo un proyecto cultural como el Cine Groucho durante dos décadas no ha sido una tarea fácil. Sus salas han acogido desde ciclos temáticos hasta exposiciones, conciertos en acústico o ciclos de gastronomía y el callejón de acceso al cine, que alberga la cartelera y una pequeña terraza, ha sido escenario de mercados de arte. El autor resalta a través de esta obra cómo el cine ha podido mantenerse gracias al apoyo incondicional de un público fiel y de la comunidad cinéfila de Santander.
El futuro del cine independiente
La reflexión que plantea el libro invita a preguntarse por el futuro de estos espacios de exhibición. ¿Sobrevivirán en un mundo donde el streaming y los grandes estudios dominan la escena? José Pinar Fernández ofrece una respuesta esperanzadora, confiando en que siempre habrá un público ávido de historias diferentes, que busque la intimidad de una pequeña sala y una pantalla donde se proyectan sueños que invitan a la reflexión.




















