El próximo 25 de octubre, Filmin estrenará Shayda, la emotiva ópera prima de Noora Niasari, inspirada en su propia infancia. Producida por Cate Blanchett y premiada en Sundance, la película se adentra en los retos de una madre iraní que huye de la violencia doméstica, en busca de un nuevo comienzo junto a su hija. Un desgarrador retrato que busca representar a Australia en los Óscar y dar voz a las mujeres silenciadas.



Una carta de amor a las madres e hijas
En una reciente entrevista, Niasari confesó que “Shayda” nació de un profundo diálogo con su propia madre. «Fue ella quien vivió este infierno, y juntas recorrimos su memoria para dar forma a la película», explicó. A través de unas memorias de 50.000 palabras, su madre relató la opresión, el miedo y la valentía que marcaron una década de su vida. Lo que pudo haber sido varias películas, se sintetizó en una sola historia: la estancia en un refugio para mujeres maltratadas, una elección que refleja el enfoque terapéutico y transformador del cine de Niasari.
Producida por la multipremiada Cate Blanchett, la película se ha ganado el corazón de los críticos y el público por igual, llevándose el prestigioso Premio del Público en el Festival de Sundance. Zar Amir-Ebrahimi, quien da vida a Shayda, ofrece una interpretación desgarradora y llena de matices que evoca tanto la fragilidad como la resistencia de su personaje. Amir-Ebrahimi ya demostró su enorme talento en Holy Spider, por el cual fue galardonada en Cannes, y en Shayda se confirma como una de las actrices más poderosas del cine actual.
La violencia doméstica, una realidad tras la huida
Lo que diferencia a “Shayda” de otros relatos sobre violencia doméstica es su enfoque en el después. «Muchas historias concluyen cuando la mujer logra escapar», señala Niasari. «Pero la realidad es que el peligro muchas veces aumenta tras la huida». Este enfoque revela una dimensión poco explorada en el cine: el miedo persistente y las amenazas constantes que sufren las víctimas incluso después de salir de una relación abusiva. La directora quería evitar caer en la victimización, optando por retratar a Shayda como una mujer compleja, llena de momentos de ternura, humor y resistencia, que se niega a ser definida por su sufrimiento.
Producida por Cate Blanchett: un respaldo de peso para los premios Óscar
El respaldo de Cate Blanchett, productora ejecutiva de la cinta, ha sido un factor clave en su camino hacia el éxito internacional, reforzando la visibilidad de la película de cara a los Óscar. Australia ha seleccionado a “Shayda” como su representante oficial, una apuesta sólida en la categoría de Mejor Película Internacional.
El inicio de una trilogía sobre mujeres iraníes
“Shayda” es la primera parte de una trilogía que Niasari planea realizar sobre la experiencia de las mujeres iraníes. La directora ya ha adelantado que la segunda película llevará por título “Raya”, mientras que la tercera aún está en fase de desarrollo. Esta serie de proyectos busca desentrañar las complejidades de la vida de las mujeres iraníes, ofreciendo perspectivas múltiples sobre sus luchas y victorias en un mundo que aún limita sus libertades.


Un relato que trasciende fronteras
Aunque “Shayda” está profundamente enraizada en la experiencia iraní, la historia de Niasari es universal. Habla de las dificultades de todas las mujeres que han enfrentado la violencia, el miedo y la necesidad de proteger a sus hijos en un entorno hostil. Es un recordatorio de que, a pesar de las barreras culturales o geográficas, el anhelo de libertad y seguridad es un hilo común que conecta a las mujeres en todo el mundo.




















