La Premio Nacional de Cómic crea una imagen analógica y artesanal para el póster oficial de la nueva coproducción de Dacsa Produccions, actualmente en promoción internacional. La película, dirigida por Ruth Caudeli Martí, aborda el ciberacoso juvenil y el catfishing con un reparto de intérpretes noveles.

La ilustradora y Premio Nacional de Cómic 2017 Ana Penyas es la autora del cartel oficial de Vidres a la piscina, la nueva producción de la valenciana Dacsa Produccions en coproducción con la colombiana PFM Producción.
La película, dirigida por Ruth Caudeli Martí, aborda el acoso cibernético y la construcción de identidades falsas en redes sociales a través de un thriller dramático protagonizado por jóvenes intérpretes.
El encargo del cartel refuerza la apuesta del equipo por una mirada femenina autoral en la imagen gráfica del proyecto. El coproductor Xavier Crespo explica la elección: “Nuestro trabajo no acaba en la finalización de la película, sino que siempre buscamos creatividad hasta en la última parcela del proyecto. Con Ana Penyas ya habíamos colaborado en el documental Cabanyal Any Zero (Frédérique Pressmann, 2018). Después de aquella experiencia, queríamos volver a contar con ella en la ficción. Su trabajo es muy emocional, cercano y distinto a lo que habitualmente se hace en cartelería”.
La ilustración, concebida y ejecutada de manera analógica, dialoga con el núcleo temático del largometraje. Esto es, la exposición constante, la mirada ajena y la fragilidad de una generación que construye su identidad bajo el escrutinio digital.
Un cartel como un feed de Instagram
Ana Penyas decidió abordar el cartel desde un concepto visual vinculado al universo narrativo de la película. “Decidí plantearlo como un feed de Instagram, ya que por una parte me permitía dar juego a diferentes escenas y, por otra, crear la sensación de estar visualizando fragmentos de vida”, explica.
La ilustradora sitúa en el centro de la composición a dos chicas grabando con el móvil, un gesto que activa el juego de miradas que vertebra el relato cinematográfico. “El objetivo principal era retratar la idea de mirar y ser grabado. En esa generación la identidad se forja a través de ser visto. De hecho, la identidad real y la digital quedan desdibujadas, porque las dos cobran importancia y llega un momento en el que ya no se distingue una de la otra”.
Esa decisión formal convierte al espectador en parte activa del cartel. “Que en el centro esté la imagen de las dos chicas grabando nos incluye como espectadores. De alguna manera, en ese juego de miradas se nos hace partícipes, como habitualmente lo hacemos en nuestras vidas a través de las redes sociales”, señala.
La película, escrita por Javier Artigas, gira en torno a un adolescente solitario y un grupo de jóvenes que entablan una relación tóxica a partir de un caso de catfishing. Penyas ha trasladado la evolución de sus emociones al plano visual: “Mi intención era destacar que la trama empieza como un juego, desde la inocencia que todavía guardan a esta edad, plasmada en elementos como la colchoneta y los pies en el agua, pero empieza a convertirse en algo terrorífico, una realidad que nos está afectando a todo el mundo”, considera Ana Penyas, pues valora que aunque el marco de esta película se adscribe a una generación concreta, “toda la sociedad es víctima”.
Entre los detalles menos evidentes destaca la presencia de una pecera que a nivel representativo funciona en dos planos. Por un lado, “es una metáfora del hecho de estar vigilando a alguien que tienes atrapado sin que sea consciente de dónde está, al que puedes manipular e incluso matar”. Por otro, representa la relación que mantienen el protagonista, Hugo, con su madre: “la inaccesibilidad que siente hacia su hijo, verlo sufrir sin entender ni obtener explicaciones”.
Un proceso artesanal para una historia contemporánea
En coherencia con su trayectoria, Penyas ha optado por un proceso manual y analógico. “He utilizado rotulador a base de alcohol, lápices de colores y acuarela sobre un papel de 360 gramos. El original tiene un formato A3 que luego digitalicé”, detalla.
La tipografía también responde a esa voluntad de integración orgánica: “Es manual, un clásico de palo seco, pero me gusta hacer las letras a mano porque se integran mejor en la parte analógica del dibujo. Lo he hecho a mano alzada, porque no me gusta que parezca escrito con escuadra y cartabón”.
En cuanto a la paleta cromática, la ilustradora ha trabajado a partir de la atmósfera del filme. “Es una síntesis de los colores que he observado en la película: hay mucho tono frío y el rosa está muy presente, tanto en el pelo como en la colchoneta y en las luces. En términos generales, la película me resulta más nocturna, con escenas de fiesta y de espacio interior en casa, en el cuarto y en la pantalla”.
Una ilustradora volcada en la memoria y el compromiso social
Ana Penyas (València, 1987) es ilustradora y autora de novela gráfica. En 2018 se convirtió en la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Cómic por Estamos todas bien, obra en la que rescata la voz de una generación silenciada a través de la historia cotidiana de sus abuelas.
Diplomada en Diseño Industrial y graduada en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València, encontró en la ilustración su principal herramienta expresiva. Entre sus influencias figuran Brecht Evens, Laura Carlin, Gipi y Jorge González. Su trabajo destaca por un fuerte compromiso social y una sensibilidad cercana al documental.
En 2021 publicó Todo bajo el sol, una novela gráfica sobre la especulación urbanística y el turismo masivo en la costa levantina. La obra fue reconocida con el IV Premio ACDCómic a la mejor obra nacional (2022) y el Premio Éco-Fauve RAJA en el prestigioso Festival de Angulema (2023).
Con Vidres a la piscina, Penyas traslada su universo visual al ámbito cinematográfico, reafirmando una trayectoria que combina memoria y análisis social.
Actores noveles y un rodaje en espacios afectadas por la dana
La directora, guionista y productora queer Ruth Caudeli Martí firma está propuesta que expone las múltiples formas del acoso cibernético en generaciones jóvenes. “Al plasmar en imágenes ciertas circunstancias y problemáticas ponemos el foco para generar conciencia y reflexión”, ha señalado la realizadora.
La película está protagonizada por un elenco de actores noveles integrado por Mauro Vélez, María Guerra, Joel Montalt, María Guerra, Julieta Betancor y Helios Martos, y ha contado con la colaboración de Manuel Valls, Marta Chiner y las actrices colombianas Flora Martínez y Camila Jurado.
Los actores debutantes fueron seleccionados tras un curso de formación impulsado por Dacsa Produccions y desarrollado específicamente para el casting por el estudio Set de Cinema. El rodaje tuvo lugar en localizaciones de Torrent y València, así como en espacios afectados por la dana del 29 de octubre de 2024, como los Cines MN4 de Alfafar, en un gesto de solidaridad con la población damnificada.
Vidres a la piscina cuenta con la financiación del ICAA, el apoyo del Institut Valencià de Cultura y la participación de Radio Televisión Española, À Punt, el Ministerio de Cultura de Colombia y Crea SGR. Soul Pictures ha asumido las ventas internacionales, que estos días está llevando a cabo durante el European Film Market de la Berlinale.














