Carlos Marques-Marcet, junto a los actores Ángela Molina y Alfredo Castro, y la cantante María Arnal, presentó en el Teatro Calderón de Valladolid su más reciente película, Polvo serán, que inaugura la 69ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).

‘Polvo serán’: una historia de amor y fin de vida
La película se centra en Claudia, quien tras una larga enfermedad decide no esperar a que su cuerpo se deteriore y opta por la eutanasia asistida en Suiza. Flavio, su esposo y compañero de vida durante cuarenta años, respalda su decisión y juntos ponen en marcha su plan para morir juntos. Mientras tanto, su hija Violeta se convierte en la mediadora involuntaria entre sus padres, afrontando el dolor de despedirse y tratando de encontrar su lugar en este complejo proceso. Polvo serán es, ante todo, una historia de amor incondicional que trasciende las fronteras de la vida misma.
Carlos Marques-Marcet concibió la película tras conocer la existencia de clínicas en Suiza que ayudan a las personas a morir voluntariamente. «Esto nos llevó a pensar cómo hablar sobre la muerte, algo que resulta tan complicado porque es el final de uno mismo. Creo que deberíamos empezar a hablar de la muerte mucho antes, cuando antes mejor», señaló el director durante la presentación.
Para Ángela Molina, interpretar a Claudia supuso un reto emocional. «Me amo a mí misma en esta historia; cuando mi personaje toma esa decisión, se crea un dilema interno enorme porque yo también soy madre y sé que mis hijos podrían sentirse desamparados». Su interpretación refleja la lucha entre el amor por la vida y la necesidad de dejar atrás el sufrimiento.



Sobre la decisión de morir voluntariamente, la intérprete declaró en la presentación de la película en Seminci: «Pienso que es para todos el mismo viaje, y hay tantas muertes como personas. Creo que cada uno tiene que asumir la responsabilidad de esa relación que ha de establecer con la idea real de que tenemos que hacer un camino que se acerca a nuestra propia dignidad y si cabe hacerlo como deseamos y con una sonrisa de agradecimiento, porque la vida y el amor son más grandes que la muerte».
El director ha coincido con Ángela Molina en que amor y muerte están muy ligados, por lo que se planteó además investigar los límites entre el amor y la dependencia en el guion que ha coescrito con Clara Roquet y Coral Cruz. «Dependemos de otras personas, y a veces esa dependencia puede llegar a ser muy tóxica. Yo no tengo una respuesta, pero me interesaba mucho encontrar ese límite. El amor no es siempre incondicional».
«Personalmente, creo que es una película sobre el amor más que sobre la muerte», ha asegurado el coprotagonista, el actor chileno Alfredo Castro, que interpreta al marido de Ángela Molina. «Principalmente, el de un amor sin barrera, que supera a los hijos y supera el amor a la vida». Y ha añadido que, en su opinión, Polvo serán aborda también otros temas como la migración, la homosexualidad o la eutanasia, lo que le ha obligado a «transitar por lugares de la actuación desconocidos para él hasta el momento».

En Polvo serán, que ganó el premio a mejor película de la sección Platform en el Festival de Toronto, Marques-Marcet une al lenguaje fílmico el musical y el de la danza. María Arnal firma la música, mientras que la compañía La Veronal, dirigida por Marcos Morau, participa en una escena clave para el director: «Tienen una forma de acercarse a lo oscuro, a lo inefable, pero también con un humor extraño, absurdo, que creo que son los únicos que podían darle ese tono».
«Hay que jugársela», ha admitido el realizador. «No estoy a favor, necesariamente de la provocación, pero sí intento generar preguntas y confiar en que los espectadores me sigan».




















