En un contexto donde el cambio climático y las emociones humanas se funden, Filmin nos sorprende el 14 de marzo con Eternal, la nueva propuesta del director sueco Ulaa Salim. Este drama de ciencia-ficción, que combina un romance atemporal con inquietudes medioambientales, desafía las fronteras del género y promete una experiencia cinematográfica profundamente humana.
Lejos de ser una mera historia de amor, Eternal se despliega como una odisea espacial invertida. Protagonizada por Simon Sears –conocido por su papel en Shorta. El peso de la ley– y la internacionalmente reconocida Nanna Øland Fabricius (Oh Land), la película narra la intensa relación entre Elias, un joven científico inmerso en la investigación del cambio climático, y Anita, una aspirante a cantante que encarna el poder transformador del arte y la pasión.


Cuando una enigmática brecha emerge en el fondo del océano, Elias se ve compelido a abandonar temporalmente su vida y embarcarse en una misión que trasciende lo ordinario. Años después, una visión inesperada sobre lo que pudo haber sido su existencia sin la separación de Anita lo arrastra a una obsesión que cuestiona la naturaleza del destino y las decisiones vitales. Salim, al describir su obra, invita a adentrarse en el núcleo de la existencia: “No solo nos sumergimos en el espacio, sino en nuestros propios sueños, esperanzas y arrepentimientos”, subraya el director, quien nunca imaginó adentrarse en la ciencia-ficción sin la fuerza motriz de una historia de amor.

La narrativa de Eternal evoca comparaciones inevitables con clásicos del cine, aunque Salim aclara que sus referentes no se limitan a imitaciones convencionales. Inspirándose en la grandeza de 2001: Una Odisea del Espacio de Kubrick, la película aspira a trascender los límites del género, ofreciendo un relato que se pregunta sin tapujos: “¿Qué hubiese pasado si…?”. Esta reflexión universal sobre el amor perdido y las oportunidades no aprovechadas conecta de manera visceral con cualquier espectador, recordándonos que todos hemos sentido, en algún momento, el peso de un “quizás aún no es demasiado tarde”.




















