El cineasta Julen Etxebarria se encuentra en el umbral de un momento crucial en su carrera, con la selección de su cortometraje El tercer paisaje en la sección Nido del Festival de San Sebastián, fruto de un trabajo cada vez más orientado hacia un cine observacional y poético, en el que la fotografía y el montaje son factores clave para transmitir sensaciones.

El punto de partida de sus proyectos suele ser un espacio o un lugar en transformación. A partir de esta elección inicial, el cineasta trabaja con una metodología que permite alternar las fases de rodaje y montaje, y concebir la película como un organismo vivo.
Su cine, con la fotografía y el montaje como ejes centrales, en palabras del director «irá reduciendo poco a poco los diálogos hasta llegar a crear películas casi totalmente mudas».
El Origen de ‘El tercer paisaje’
Etxebarria, cuya formación abarca desde la dirección de fotografía hasta un posgrado en Creación en la Elías Querejeta Zine Eskola, explica cómo surgió la idea de este proyecto. «Durante mis estudios en Elías Querejeta Zine Eskola, desarrollé El tercer paisaje, un cortometraje centrado en el hongo que infectó el bosque pintado de Oma, una obra emblemática del artista Agustín Ibarrola», señala. Este paisaje, cargado de simbolismo, se convirtió en el punto de partida de una exploración más profunda sobre la transformación y el abandono de los espacios naturales.
La inspiración para contar esta historia vino durante una visita guiada al nuevo bosque de Oma, cercano al original. «Sentí un profundo deseo de retratar la enfermedad del antiguo bosque, que en aquel momento se encontraba abandonado», comenta Etxebarria. La obra Manifiesto del Tercer Paisaje del paisajista Gilles Clément fue su brújula conceptual, guiando su mirada mientras observaba la regeneración natural que, aunque lenta, era inexorable.
Una Propuesta Fílmica Experimental
El tercer paisaje no es un cortometraje convencional. La decisión de filmar en película de 16 mm, en una era dominada por lo digital, es un testimonio del compromiso de Etxebarria con la materialidad del cine. «Queríamos que el hongo que enfermó al Bosque Pintado de Oma también infectara el material fílmico», revela. Este proceso de intervención física en la película añade una capa más de significado, llevando el concepto de deterioro y transformación hasta el mismo soporte del cortometraje.
Con la ayuda de la restauradora Lorena Soria, Etxebarria y su equipo cultivaron el hongo en placas de Petri y luego lo inocularon en el rollo de película. «El propósito era aproximarse a la experiencia de la desaparición de la imagen», explica, subrayando así la conexión profunda entre el contenido y la forma en su obra.
El Reconocimiento en San Sebastián
Para Etxebarria, la selección en la sección Nido del Festival de San Sebastián no es solo un honor, sino un impulso para continuar su carrera. «La selección de El tercer paisaje en el festival es un reconocimiento al esfuerzo colaborativo», asegura. En un entorno donde la cooperación y el apoyo mutuo son esenciales, esta oportunidad refuerza su convicción de que el cine es una forma de arte viva y en constante evolución.
Además, el cineasta tiene altas expectativas sobre cómo será recibido su cortometraje en el festival. «Estoy seguro de que El tercer paisaje despertará un gran interés por el proceso de contagio de la película», comenta, anticipando la curiosidad del público y los críticos hacia este enfoque experimental.
Mirando al Futuro
Etxebarria ya tiene nuevos proyectos en el horizonte. Actualmente, está editando un cortometraje documental titulado Terra dei Ciclopi, que explora la vida de los pescadores jubilados de Acitrezza, Sicilia, un lugar cargado de historia y mitología. Esta nueva obra promete seguir la línea observacional y poética que ha caracterizado su carrera hasta ahora, consolidando su estilo y visión única en el panorama cinematográfico.




















