Un show cargado de sorpresas, críticas sociales y colaboraciones estelares.

El espectáculo del descanso de la Super Bowl 2025 no dejó a nadie indiferente. Con una audiencia de más de 130 millones de espectadores, el evento se consolidó, como cada año, en una plataforma donde música y cultura se entrelazan para hacer historia. Esta vez, el turno fue para Kendrick Lamar, quien llevó al límite las expectativas con un espectáculo cargado de simbolismo, colaboraciones épicas y un mensaje claro para la industria.
La presentación arrancó con una canción inédita, seguida de un recorrido por sus éxitos más icónicos como Humble y DNA. Una de las sorpresas de la noche fue la aparición del legendario Samuel L. Jackson, quien, vestido como el Tío Sam, ofreció una alegoría crítica sobre la identidad de Estados Unidos.
Otro de los grandes momentos llegó cuando SZA se apoderó del escenario para interpretar All The Stars, dejando una huella innegable con su talento arrollador.

El ataque a Drake y la controversia de Serena Williams
La verdadera explosión llegó con la interpretación de Not Like Us, el contundente tema de Kendrick Lamar en el que lanza una dura crítica a Drake, a quien señala de manera polémica. Aunque el lenguaje explícito fue suavizado para el evento, el mensaje quedó claro: el rapero no tiene miedo de alzar la voz ante sus rivales.
Sin embargo, la atención también se desvió hacia la inesperada aparición de una figura espontánea que ondeó las banderas de Palestina y Sudán, aunque la realización oficial centró el protagonismo en Serena Williams. La tenista desató una fuerte polémica al ejecutar el famoso «Crip Walk», un paso asociado a los Crips, una de las pandillas más violentas de Compton, barrio natal de Kendrick Lamar.
El Crip Walk, habitual en las celebraciones de Williams, dividió opiniones en redes sociales, siendo visto tanto como una declaración cultural como una acción insensible en un evento de escala global.

Un show inolvidable que marcará tendencia
El espectáculo de Kendrick Lamar no solo reafirma su estatus como uno de los artistas más influyentes de su generación, sino que deja claro que la Super Bowl sigue siendo una plataforma cultural clave para debatir, criticar y sorprender. ¿Qué deparará el próximo año? Difícil superar esta actuación que, sin duda, ya forma parte de la historia del entretenimiento.




















