En la 69ª edición de la Seminci la directora Mar Coll ha presentado Salve María, obra premiada en el Festival de Locarno que explora el lado más oscuro, sombrío y angustiante de la maternidad, enmarcando su narrativa en torno a la noticia de un infanticidio cercano.


Basada en la novela Las madres no de Katixa Agirre, Salve María sigue a María, una periodista que, tras dar a luz, lucha contra la angustia de no sentirse a la altura como madre. Este conflicto interno se agrava cuando una noticia sobre un infanticidio la obsesiona, sumergiéndola en un oscuro abismo emocional. La película toca temas complejos, mostrando una maternidad que dista mucho de las representaciones idealizadas y románticas.
Coll, en colaboración con la guionista Valentina Viso, decidió alejarse del enfoque más intimista que caracterizaba sus trabajos anteriores, para contar esta historia de una manera más visceral. Por su parte, Viso destacó: «Queríamos rehuir de la autoficción; hablar de la maternidad, pero no desde la experiencia propia».
Salve María es la tercera colaboración entre Coll y la guionista Valentina Viso. «El proceso lo iniciamos juntas, preguntándonos qué podíamos hacer que nos motivara a las dos. En ese momento yo tenía un bebé de menos de un año y Valentina ya había sido madre hace años. Así que empezamos a explorar el tema», reconoció la directora. «Todo esto coincidió con que leí la novela de Katixa y me impactó mucho precisamente, porque yo estaba atravesando ese proceso».
Por su parte, Viso ha compartido que querían rehuir de la autoficción; hablar de la maternidad, pero no desde la experiencia propia. A lo que Coll ha añadido: «Queríamos alejarnos del cine intimista y realista. Nos motivaba la idea de hacer algo que tendiera hacia el género y hacer una película muy expresiva. Queríamos contar la maternidad de una forma más visceral, que fuera algo pegado a la experiencia de la protagonista».


El reto de interpretar a esta madre en conflicto ha recaído en Laura Weissmahr, quien ha vivido la experiencia de su personaje como propia: «Fue un gran reto, porque yo no soy madre y al comienzo me sentía como una impostora, pero cuando empezamos a rodar me di cuenta de que era algo mucho más intuitivo y emocional. Sentía lo que mi personaje siente, tenía miedo de hacerle daño al bebé, era todo muy real».
Coll también ha hecho énfasis en la importancia de la palabra para su personaje principal: «El arco de la protagonista tiene que ver con la imposibilidad de nombrar y poner en palabras lo que le está sucediendo. Hay un estigma con estas maternidades que están fuera del relato mayoritario. Y el desapego que María siente es tan grande y fuerte que no es capaz de admitirlo, ni siquiera a ella misma. Es una incapacidad que viene de la culpa y queríamos mostrar ese viaje de ella hacia el poder decir y expresar lo que siente».
La productora María Zamora, reciente Premio Nacional de Cinematografía, ha coincidido en que este es un tema tabú del que se habla muy poco. «Es cierto que en los últimos años el cine y la literatura han hecho más al respecto, pero se tiene que seguir haciendo. Entre la madre arrepentida y la no arrepentida hay un montón de grises, y creo que mucha gente se va a ver identificada en esta película».




















