El director chileno, conocido por su enfoque sensible y minimalista en biografías como Jackie (2016) y Spencer (2021), vuelve a sumergirse en el alma de una icónica figura femenina del siglo XX. Esta vez, se trata de la incomparable María Callas, la soprano más célebre del mundo, en una obra que promete capturar tanto el esplendor como el dolor de su vida.

Un retrato emocional de los últimos días de la diva
La película se centra en los últimos días de Callas, recluida en su apartamento en París en los años 70, mientras lidia con los fantasmas de su turbulenta relación con Aristóteles Onassis y las cicatrices emocionales que el éxito mundial no pudo sanar. Pero Larraín no se limita a un relato lineal; como en sus trabajos anteriores, la estructura narrativa explora flashbacks cargados de simbolismo, que revelan la complejidad emocional de la cantante. Los destellos de su pasado brillante se entrelazan con la soledad y la fragilidad de su retiro, logrando un contrapunto poderoso entre lo público y lo privado.
Angelina Jolie, en su papel más arriesgado hasta la fecha, se entrega por completo a la interpretación de Callas. Desde el primer adelanto, su transformación física e interpretativa ha sido elogiada por la crítica. En el Festival de Venecia, la recepción no pudo ser más cálida, con numerosos medios destacando una posible nominación al Oscar por su trabajo en la película.
“Angelina Jolie sublima el dolor y la gloria de María Callas”, escribió Fotogramas, mientras que Variety la describió como “imponente”. Estas primeras críticas subrayan no solo la precisión técnica de Jolie, sino también su habilidad para transmitir la lucha interna de una mujer atrapada entre la devoción del público y su propia búsqueda de paz interior.

La visión artística de Larraín: una obra maestra en construcción
Fiel a su estilo, Larraín otorga a María Callas un aura poética donde cada plano parece haber sido minuciosamente pensado. La fotografía, a cargo de Stéphane Fontaine, quien ya colaboró con el director en Jackie, destaca por su sobriedad y elegancia, potenciando el contraste entre los momentos íntimos y las apariciones públicas de la protagonista. La música, elemento clave en la vida de Callas, se entrelaza de forma orgánica en la trama, utilizando tanto grabaciones originales de la soprano como composiciones nuevas que evocan el dramatismo de su arte.
La película no solo es una biografía, sino un estudio profundo de los sacrificios personales que exige el estrellato. Callas, adorada en vida y elevada a la categoría de mito tras su muerte, se presenta aquí como una figura trágica, un ser humano complejo que, detrás del escenario, era tan vulnerable como cualquier otro. Su relación con Onassis, que marcó su vida personal de manera devastadora, es uno de los pilares de la narrativa, pero lejos de caer en el melodrama, Larraín ofrece un enfoque contenido y sutil, centrado en la psique de la cantante.


Una joya cinematográfica que ya suena para los premios
Las primeras reacciones desde la Biennale de Venecia ya sitúan a la película en la carrera por los grandes premios de la temporada. Con María Callas, Pablo Larraín cierra lo que parece ser una trilogía no oficial sobre mujeres icónicas que, a pesar de su fama, vivieron bajo el peso de sus propios tormentos. Y con Angelina Jolie al frente, la película tiene todos los ingredientes para convertirse en una referencia del cine biográfico contemporáneo.




















