Madrid se convierte en el epicentro del arte con la exposición ‘El Greco. Santo Domingo el Antiguo’, que reúne hasta el 15 de junio ocho de las nueve piezas que el maestro cretense realizó para el monasterio toledano en el siglo XVI. La muestra, que marca un hito en la historia del arte, incluye la icónica ‘La Asunción’, cedida temporalmente por el Instituto de Arte de Chicago tras 120 años de ausencia en España.
Un reencuentro histórico con ‘La Asunción’
Al adentrarse en la galería central del Prado, los visitantes son recibidos por la monumental ‘La Asunción’, una obra maestra en la que el Greco plasmó su visión singular del arte sacro. Encargada en 1577 por Diego de Castilla, deán de la catedral de Toledo, la pieza formó parte de un ambicioso retablo que revolucionó la iconografía religiosa de la época. La composición, inspirada en el Renacimiento veneciano, destaca por su dinamismo, cromatismo vibrante y la característica elongación de las figuras.

El largo periplo de una obra maestra
Tras su instalación en el retablo en 1579, las piezas emprendieron un destino fragmentado en el siglo XIX. ‘La Asunción’, adquirida por el infante Sebastián Gabriel de Borbón en 1830, fue trasladada a Francia y posteriormente subastada en París en 1904. Finalmente, en 1906, Nancy Atwood Sprague la donó al Instituto de Arte de Chicago, donde ha permanecido hasta ahora. Gracias a un acuerdo entre el director del Prado, Miguel Falomir, y la institución estadounidense, la obra ha regresado temporalmente a España, viajando en avión separada de su monumental marco.
Una exposición sin precedentes
La muestra en el Prado presenta un montaje innovador que desafía la disposición tradicional de los retablos, permitiendo una observación detallada de cada pieza. Además de ‘La Asunción’, se exhiben otras obras clave como ‘La Trinidad’, ‘San Juan Bautista’, ‘San Juan Evangelista’, ‘San Bernardo’ y ‘San Benito’. La novena pieza, ‘San Bernardo’, que reside en el Museo del Hermitage de Moscú, no ha podido viajar a Madrid.
Uno de los momentos más curiosos de la organización de la exposición fue la negociación con las monjas de Santo Domingo el Antiguo, quienes custodiaban varias piezas. El Prado, además de convencerlas con paciencia y diplomacia, se comprometió a restaurar una obra del pintor Eugenio Cajés y, como gesto simbólico, adquirió sus famosos mazapanes.
El Greco: de la tradición al genio moderno
La exposición no solo permite ver los inicios del Greco en España, sino también su evolución artística. Como colofón, el Prado exhibe una segunda versión de ‘La Adoración de los Pastores’, en la que el pintor se retrata como un pastor arrodillado junto a su hijo. Esta pieza evidencia la transformación de su estilo: de la influencia renacentista a un lenguaje pictórico propio que inspiró a artistas como Picasso.
Esta muestra sin precedentes es una cita obligada para los amantes del arte. No olvides seguirnos en nuestras redes sociales para más novedades sobre el mundo del arte y la cultura.