El próximo 28 de febrero, Filmin estrena en exclusiva «Banda sonora para un golpe de estado», un documental nominado al Óscar que reinterpreta la historia del Congo de 1960 a través del jazz, desvelando las intrigas políticas que culminaron en el asesinato de Patrice Lumumba.

Dirigido por el cineasta belga Johan Grimonprez, este ensayo cinematográfico nos transporta al convulso periodo de la descolonización africana, donde el jazz se erige como protagonista inesperado. La película revela cómo el Departamento de Estado de Estados Unidos utilizó a artistas como Louis Armstrong y Duke Ellington como «embajadores del jazz», enviándolos a países africanos en plena efervescencia anticolonialista, empleando la música como herramienta de propaganda política.
Grimonprez subraya la dualidad del jazz en este contexto: mientras servía a los intereses occidentales, también se convertía en un arma en la lucha por los derechos civiles y la igualdad. El director afirma: «El jazz desempeñó un papel vital en el Movimiento por los Derechos Civiles y en la lucha por la igualdad, y sigue siendo importante hoy en día».
La investigación meticulosa de Grimonprez saca a la luz testimonios y documentos que responsabilizan directamente a Estados Unidos y a la CIA en el asesinato de Lumumba. Una entrevista de audio con William Burden, embajador de Estados Unidos en Bélgica durante el mandato de Eisenhower, revela con frialdad la intención de eliminar al líder congoleño: «Lumumba era una molestia tan grande que era obvio que la única manera de deshacerse de él era mediante un asesinato político».

Además, el documental rescata figuras clave del movimiento panafricanista, como la activista Andrée Blouin, y reinterpreta episodios históricos como el «incidente del zapato» de Nikita Jrushchov en la Asamblea General de la ONU en 1960. Grimonprez confronta la narrativa oficial, ofreciendo una perspectiva que da voz a los países del Sur Global y cuestiona las acciones neocolonialistas de potencias occidentales como Bélgica y Estados Unidos.
«Banda sonora para un golpe de estado» no solo revisita eventos de hace más de seis décadas, sino que también establece paralelismos con dinámicas geopolíticas actuales, invitando al espectador a reflexionar sobre las continuidades y rupturas en las políticas internacionales hacia el continente africano.




















