La provincia se prepara para el eclipse solar del 12 de agosto con una recreación histórica entre el 5 y el 7 de junio.
Lerma y Burgos volverán al pasado para rememorar el fenómeno de 1905 con una programación de corte cultural y social.

Burgos se posiciona como uno de los enclaves clave en España para la observación del eclipse solar total del próximo 12 de agosto de 2026. Sin embargo, la provincia ha decidido anticiparse a la cita astronómica con una propuesta que mezcla ciencia, historia y espectáculo: una recreación del eclipse de 1905, cuando el fenómeno también convirtió la región en epicentro de atención nacional.

La iniciativa, que se desarrollará del 5 al 7 de junio en Burgos y Lerma, recuperará el ambiente de principios del siglo XX con desfiles, recepciones, comitivas, música en directo y cenas de gala abiertas al público. El objetivo es trasladar a vecinos y visitantes al momento en que el eclipse de 1905 sorprendió a la provincia con la presencia del rey Alfonso XIII y de la Familia Real.
Durante tres días, distintos espacios emblemáticos se transformarán en escenarios históricos. En Lerma, la programación arrancará con la llegada de los Duques de Sotomayor y una visita recreada a la Colegiata de San Pedro, seguida de una cena de gala en el Parador Nacional ambientada en la época.
El sábado, la actividad se trasladará a la capital burgalesa. El Ayuntamiento de Burgos acogerá la recepción de comisiones científicas, mientras que el Palacio Provincial recreará la llegada de la Familia Real. Posteriormente, una comitiva recorrerá puntos icónicos como el Paseo del Espolón, el Arco de Santa María y la Plaza de Santa María, con parada en la Catedral de Burgos y el Teatro Principal.
La jornada culminará con un concierto en honor a la Familia Real y una cena de gala en el Casino de Burgos, reforzando el carácter social de un evento que busca revivir el impacto cultural que tuvo el eclipse de 1905 en la ciudad.

El domingo, la programación concluirá con la recreación “Burgos 1905” en el Paseo de Marceliano Santa María, seguida de la despedida de la Familia Real, que pondrá fin a este viaje al pasado con un último recorrido ceremonial por el entorno histórico del centro urbano.
Con esta propuesta, Burgos no solo calienta motores para el eclipse de agosto, sino que consolida su estrategia de posicionamiento como destino astronómico y cultural, combinando patrimonio, divulgación científica y turismo experiencial en una misma narrativa.



















